viernes, febrero 17, 2006


Garden State

El mundo del cine es una lotería como la vida misma. Que una película funcione depende de una infinidad de cosas. A veces no llego a entender la bazofia de cartelera que nos sirven, así, fría y de golpe, siempre respaldada por una base monetaria que hace el trabajo sucio. Patético. La pasta es la pasta, de acuerdo, pero el cuerpo se te queda helado del espanto. ¿Tienes un termómetro?
Muchas películas que se hicieron con el cariño necesario pero sin las monedas en el trueque se quedaron a medio camino. Garden State es una de esas.
Recomendada por un futuro colaborador la película fue de mi agrado, y ahora mismito explicaré el porqué.
Estoy convencido que cuando alguien se mete en berenjenales fiel a su idea la cosa casi siempre le sale bien. Si uno dirige, protagoniza y escribe una peli pues digamos que cumple los requisitos de lo que estoy explicando. Y Zach Braff que lo habréis visto en un serial de Canal + como médico residente se moja mucho. Y muy bien.
La película, que nunca llega a una obra maestra, tiene algo entre la realidad y lo absurdo sensacional. Porque somos muy absurdos, no conviene olvidarlo. Esa mezcla es genial (¿lloras o ríes?), llegando a límites insospechados. Es una delicia acaramelada este cine independiente.
Si encima tienes a la señorita Portman, que ella solita te llena la pantalla de ternura y una banda sonora sólida (muy, muy buena) que te toca aquí y allá estás garantizado.
No es el típico bodrio americano. Tiene fuerza y te llega como y cuando quiera. El cine sincero siempre gana. O al menos eso quiero creer.
Ya me dirán...
P.D: State Garden... los inteligentes de aquí la titularon "Algo en común" (por si la vas a buscar al videoclub). Mejor no hablo de la traducción de los títulos porque me sube la tensión hasta el infinito y más allá. Incompetentes.

miércoles, febrero 15, 2006


Corazones negros


Noticias de la radio. Me sonaron verdaderamente tristes. Pero ciertas, porque el mundo está patas arriba y te esperas cualquier chorrada. Como éstas:
Día de los enamorados, 14F, en New York un grupo de despechados, como cada año, se reunen en su club llamado "corazones negros" a contarse sus desgraciados avatares.
¿De año en año siguen en sus trece?
¿Ninguno vuelve a encontrar en su camino a nadie?
Vaya suerte, los tíos.
Por otro lado, mismo día, un gimnasio de la capital abre sus puertas por la noche para personas abandonadas para clase de kick boxing: el profesor se pone una foto de la anterior pareja en el pecho y que empiece la descarga.
También tiene tela el asunto.
¿Ya nadie olvida con alcohol a la vieja usanza sin molestar a terceros?

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Sólo recuperar algunas cosas que se me han quedado en el tíntero en los últimos días:

1) Ciertamente como ya vaticiné Manu Chao se llevó el Goya a la mejor canción. Se lo merecía "de calle" como la canción.

2) Crash se llevó el premio a la mejor película según el gremio de actores. Esto dice muchas cosas antes de los Oscars. Como una verdadera colisión.

La magia

Es una auténtica gozada escribir esto: mis sueños se hacen realidad.
A veces nos contentamos con bien poco : King.
Habla la traductora del último tomo. Un lujazo.
Quien después de darle bombo y platillo no haya empezado no sabe aún lo que se pierde.
A ver quién desenfunda más rápido.



sábado, febrero 11, 2006


Derailed (Sin control)

Espero no ser demasiado brusco. Y eso que iba sólo con la idea de pasar un rato normalito. Ya la de la taquilla me lo avisó: "No es la de Van Damme" (al parecer hay otro bodrio con el mismo título). Pero mejor hubiera sido. Vamos, digo yo.
Hollywood me tiene quemado, de arriba a abajo. Esos guiones en los que matas con una facilidad del carajo y nadie te dice ni mú (coño Grisom coge a alguno).
Pero lo que realmente me pirra las tripas son sus finales felices después de los horrores humanos más atrevidos. Eso si que me puede. Argggg.
La película no merece ni un paquete de palomitas. Aniston es una actriz de risa (vamos como tú o como yo con unas lentillas azules) y con un poco de prisa, que no tenemos todo el santo día. Owen está... no sé ni porqué está (debería estar penalizado). Y el guión es tan previsible y patético, que te da tiempo de repasar tu agenda a oscuras o de volver al pasado y darle un beso a tu chica.
Ahórrate la pasta... me lo agradecerás cuando suban otra vez las hipotecas. Que a mi este petardo me estalló en la cara.

martes, febrero 07, 2006

Never

- Dificil seguirme - Eso dicen a mis espaldas.
¿Acaso lo es tanto? ¿Acaso no abro suficiente la puerta?
La daga a medio entrar, también brota la sangre. Palabra.
Hoy es un día como aquél en el que mis dedos tartamudean en la teclas. Y el precio es sentirme rematadamente solo a la orilla del lago. Aquí no puede venir nadie. Aquí sólo viene quien quiero que oiga la música (ella). Aquí la música suena diferente.
Estas palabras son dedicadas al loco de la pitera (o al loco de la calle como diría el último de la fila: "pierdo mis defensas en los recombros de la angustia - busco una mirada cada momento en todas partes") - son para tí pampita porque no somos tan diferentes (palurdo), somos iguales o parecidos (insensato), sólo que yo necesito soltar toda esta metralla por la boca porque sino enfermo... o muero. Y no te preocupes en demasía que tengo cartas para todos (para tu soberana desgracia).
Huir de lo que soy nunca. Antes prefiero entrar en frentes o causas perdidas y morir arrojando balas a diestro y siniestro, a la antigua usanza, como en una carnicería, a lo Rolando. Juas! Sería cojonudo.
Por los pequeños momentos de la vida que saben como el vino de buena calidad.
Saludos.
He vuelto.

martes, enero 31, 2006

El juego (III)

Siento el retraso. He estado en el infierno. Aquí está mi deuda, os la arrojo. No llega a estar como yo quiero - siempre dije que la retocaría más adelante poco a poco.
Dejo 3 páginas de tonterías a diestro y siniestro que apenas te roban el tiempo. Aunque espero que guste algo. Sin presión, Guayota, explota y continua mi universo.
Todo tuyo. Esperaremos la continuación en tu blog.
Suerte.


EL JUGADOR NUEVO

Capítulo 1: Lechugas y pepinos

De verdad que tienes los huevos más grandes que la gallina de oro - Soltó su risita de hiena enseñando unos dientes amarillos, que daban fe de la mierda que se metía entre pecho y espalda, dio dos aspiradas con los ojos cerrados, saboreando, con calma y plena dulzura, el petardo que sostenía en la mano con la arrogancia que le caracterizaba y continuó diciendo - No sólo me debes tres mil pepinos desde hace meses, sino que vienes a mi casa con tu jodido mono de niño pijo a colocarte gratis.

El humo salía con asco de una boca que no tenía una a derechas en forma de aros perfectos, cosas de la práctica y del entreno. Olía a una mezcla especial de excremento, a chocolate de cierta calidad (muy ajeno a Nestle) y a todo un enjambre de porquerías que uno podía meterse por los sitios adecuados si se coge la postura apropiada. Aquello era un paraíso según se mire, un paraíso de ir y volver, sobre todo de volver, pero con la furgoneta llena de fajos de billetes, que sacas de malos lugares, escondidos en algún sitio con los planes de futuro escritos en tu libreta de toda la vida. Dile adiós al cerdito – bye, bye – Y la hucha voló en mil pedazos.

¡Olé, chico, olé! Eres un puto mal cliente, coño, pero me haces reír - Y soltó otra risotada que me tocaba muy mucho los asuntos.

Lo que contaba era todo cierto. Del todo hasta las comas, porque nada me hubiera gustado más que haberle levantado por la pechera, darle tres o cuatro toques en el hígado con amor (y con bastante odio) y tirarle alguno de esos dientes que sobrevivían entre lo oscuro y repugnante de su boca y que le daban ese aire de pulgoso y mala gente, pero estaba enganchado a su mierda, ¡qué carajo!, y, o me tragaba sus bobadas de camello forrado hasta el tuétano, o me metía pegamento otra semana más en el baño del piso de la facultad al estilo asmático en crisis chunga. De todas formas era tan imbécil – estaba convencido en las apuestas 10 a 1 - que si le tiraba los dientes podría reírse y todo con las encías chorreando sangre a lo bestia. Cosas de desgraciados. Aunque, al otro lado del charco en mi barcaza hundida, yo muy inteligente si que no era, porque que puede decir un malasombra dependiente de su bazofia para calmar el meneo que tenía el cuerpo. Estaba que me subía por las paredes. Y tenía que ser más listo que él. Al menos por esa noche.

Tuve la desgracia de conocerlo a finales del primer trimestre. Por aquel invierno andaba apurado con la primera tanda de exámenes - llegaron tan juntos que eran como los vagones de una locomotora a toda leche - cuando me retrasé entre apuntes, tareas y experimentos en aquella facultad en la que daban tanta caña de bambú y, aunque me esforcé como nunca lo había echo en mi vida, me quedé rezagado a las primeras de cambio con la sensación de estar desnudo, perdido y con frío en medio de ninguna parte. Así de fácil. No tarde en pensar, derrotado antes del comienzo, con la cabeza entre los libros, que necesitaba magia, miles y miles de conejos saliendo de una chistera, y a través de contactos, habladurías, recursos de última hora, llamadas de móvil a diestro y siniestro, llegó su nombre y su teléfono en el reverso de un panfleto de pizzas a domicilio. Y la llamada no tardó en llegar. A las primeras de cambio.

El primer misil vino en una bolsa transparente con la inicial P.A. (el Puto Amo, hasta para eso tenía estilo el cabrón, las cosas como son) con un puñado de pastillas blancas y una azul.

Ésta para cuando hayas aprobado todo y te vayas a celebrarlo con tus colegas.

Como si lo viera el tío. Cuando llegué a ver el resultado de los parciales a los tablones me dieron también ganas de reírme al estilo hiena, marca de la casa. Debe ser una risa de superioridad, o algo así, porque las matrículas venían escritas bien grandes. Y la verdad es que las merecía. No por mis esfuerzos, sino por las drogas. Se me quedaba todo, las comas, los párrafos, todo lo que leía se quedaba pegado por ventosa en mi cerebro. Era difícil cogerme. Ni de coña vamos. Y claro, luego, ya se sabe, a celebrarlo, a sacar la caña bien limpita, los aparejos y los anzuelos por la noche en busca de niñas ricas de mal beber, a brindar con los colegas por lo primero que se tercie en mente si el plan A no funcionaba y a drogarse, coño, que quizás me muero mañana (plan C y la C siempre es constante). Absurdo. Pero cierto.

– Pásame esa jodida cerveza y pon otra ronda por lo que pueda pasar-.

Todo eso duró hasta que se fueron las lechugas. La beca salió sin decir adiós bien calladita por la puerta de atrás y la ayuda que mi padre cada mes me mandaba después de partirse el lomo entre cajas se vieron envueltas en mi círculo vicioso del lema: “Todo lo que entra sale”. Es tan fácil que esto no debe salir en los libros.

Y así, me vi allí metido en un atolladero de mierda hasta el cuello con las manos apretadas para no bailar break en directo (aunque ya no estaba de moda), enfrente de un fiasco de Don Juan de las drogas, buscando soluciones a ecuaciones y moralejas que pasaban de un hemisferio a otro flipando, sin sacar nada en claro porque habido llegado a un punto en el que si no estaba hasta el culo la solución andaba a contraluz. Y ahora el trastero, el cabo y el rabo estaban a oscuras.

¿Cómo salgo de ésta?

- Pausa breve –

“Todo el mundo quieto. Un momento. Quietos. Éste… éste es el tipo de ese jodido juego, del que no escapa nadie, ese de fama dudosa, de cantinela de leyenda absurda urbana… ¿Será verdad lo que cuentan? ¿Será jodidamente verdad? – Pausa - Sea lo que sea vamos allá. No me queda otra. Ojalá quede algo de suerte en el tintero…”







lunes, enero 30, 2006

Munich

Wake-up! Wake-up!
Te lo dije están los de siempre: los Kahn(editor), Janusz (fotografía), Willians (música) y Steven (director). Si esta familia no es suficiente reclamo para ir al cine, cierra los ojos de nuevo, andarás con algún virus raro, puede que de la peor calaña.
Cuando uno va a ver Munich debe saber a qué se enfrenta: 164 minutos (hubieron 5 ó 10 que me sobraron) y un tema peliagudo (relaciones palestinos vs israelíes). A sus espaldas muchos premios y dos nominaciones para los globos de Oro (mejor director y mejor guión). Y, esta vez, a mi juicio bien merecidos - también decir que no se llevó ni las gracias-. ¿Ya tienes la entrada?
Eric Bana va ganando crédito según lo veo (me convence muy mucho), pero es Geoffrey Rush el que está mágico en esta película. Si a eso le añadimos la belleza y el trato de la imagen siempre espléndida de Janusz, la manera de "tocar" de Spielberg y un guión cuidadito que sabe el suelo ético que pisa pues llegamos a la conclusión que Munich nos dice, ni más ni menos, la mierda de mundo donde andamos metidos y que el odio, en porciones grandes y pequeñas (según te quepa en el bolsillo) acabará por enterrarnos a todos.

jueves, enero 26, 2006

Frío

Afuera llueve pero el pijama de franela es como el traje de superhéroe que todo lo puede. Afuera hace un frío que pela, pero aquí somos un montón y estamos calentitos como en familia. Pon un chocolatito porque somos tantos que llego a mis 500 visitas. 500 gracias que impiden que llegue a cansarme como con tantas cosas. Seguiremos pues en la brecha, así que pásame mi taza. Salud.

Os hago una serie de recomendaciones para este fin de semana en el que la cuesta de Enero llega casi a un desnivel importante, chicos, soy prueba de ello (aunque con una alubia o un buen libro podemos llegar al cielo):

1) CINE. Llega Munich dispuesta a dar guerra. Aunque mi favorita clara para los Oscars es, sin lugar a dudas, Crash. El cine de Spielberg es una bendición, es molto difficile encontrar un verdadero contador de historias. Steven lo es. Nos ha dado mucho (aunque con E.T es suficiente - ¿aún dejas pastillitas entre los árboles cuando vas al monte?). Ya os contaré pronto porque yo ante el talento me rindo fácil. Y no espero. Ataco.
2) ESCRITOS. Lo pongo tarde, lo sé, pero estamos metidos en tantas batallas que el mapa a veces se hace demasiado amplio. Enamorados todos a una, vamos salid del agujero, dejaros de cosas superficiales y de gastar dinero en joyas (ellas no las quieren), os emplazo a coger una goma y un lápiz a la antigua usanza. Enamorados escribid vuestra carta de amor... a ver de lo qué soy capaces.
Certamen
Yo ya no llego, aunque hasta el último momento no hay descartarme. Igual damos el pelotazo, pero yo ya de certámenes estoy quemado - perdí la fé de protegerme con mi crucifijo ante los vampiros desde la última vez.
Suerte al que lo intente.
3) JUEGO. Jugaremos la partida este fin de semana. Pondré el post que prometí. Quizás lo retoque una vez puesto pero, de veras, que no doy abasto. Sin embargo, tengo tantas ganas de ver a dónde demonios llegaremos que es prioritario grado 2. Es una ludopatía sana.
4) SOÑAR. En que Rolando llegará a las tiendas en 28 días, en que este año Stephen tb viene con Cell (a saber cómo lo traducirán los listos que dominan el cotarro), en las pequeñas cosas que sólo tú sabes el valor que tienen... soñar o darnos cuenta de una vez que somos gigantes en la nada.
5) ESTUDIAR. Sólo si te queda tiempo.

Os espero en el frente.

lunes, enero 23, 2006


El club de las balas perdidas

"Me llaman calle, bala perdida, a mi me disparó la vida...".
Nos tocan a más de una por cabeza si te metes donde no debes, en el momento equivocado a media luz. Esa es la verdadera lotería. Tú y yo, unidos por el fuego o por ignorar lo que pasa fuera.
¿Adónde dices que vamos?

La cosa pinta tan basta que te crean conflictos éticos: Ves a gente caída en el suelo por la calle (mientras su compañera le pega patadas para unirle las piernas) y no te quedan más pelotas que seguir adelante, subir la radio y ponerte las gafas de sol. Que la cosa no va contigo y cualquiera se baja a jugarse el tipo en plan héroe. Los héroes creo que cayeron todos ya donde la tierra húmeda. Te lo digo yo que estoy harto de verlos morir.

P.D: Manu Chao debe ganar en los Goya a la mejor canción original por "Me llaman Calle". Si uno ve "Princesas" sabe que el sustrato de lo que se alimenta es de la tremenda banda sonora que este músico errante le ha dado. Nunca he encontrado la BSO, probablemente los dos temas nuevos saldrán en su siguiente albúm. Soy seguidor de Manu desde aquel "Mala vida" hace mucho ya. Tiene la facultad de hacer música cogiendo de aquí y allá... para que luego unos sinvergüenzas lo demenden por coger un breve palique del metro de Madrid. Parece mentira.

sábado, enero 21, 2006


Brokeback mountain (o la primera cuchara de palo)

Muchos premios, la crítica con viento a favor, candidata a los próximos Oscars... Realmente no entiendo el vertedero, este mundo está como una soberana cabra. Porque si digo que Brokeback Mountain es una gran película me crecería la nariz de aquí a ninguna parte.
Ang Lee vuelve con un pegote insufrible y tedioso (ya destrozó Hulk a base de bien), con un guión horrendo - hablan de delicadeza y tema bien tratado con sentimientos ocultos atenazados - y con una interpretación sencilla en los dos principales (no vi ninguna dificultad a un diálogo corto, a fumar y a beber es casi todos los planos).
Lo mejor: las ovejas, por decir algo.
Lo peor: todo el resto.
Si Brokeback Mountain es lo mejor que viene este año, lo mejor será que cerremos los ojos.