domingo, mayo 16, 2010


Una torre oscura que me mantiene con vida y cuerdo.

martes, abril 13, 2010

Carrera X - Decepción X+1 - Entrega Final

Cuando falta menos de un minuto para el inicio me veo metido entre el bullicio, que enfervorizado aplaude, o calienta, o no sé qué demonios hace, bastante tengo con idear una tregua entre mi interior en erupción y los cables pelados de mi mente. Intento pactar tablas. Cuando se oye el pistoletazo aún no me ha quedado claro quién mueve blancas y quién negras.
Corre y disfruta - dicen. Como quien va a coger fresas y las muerde con ganas a sabiendas de su frescor. ¿Será la sal del sudor lo que me daña el paladar cuando voy dando zancadas hacia el infierno? Uno somete el cuerpo a un daño, tampoco queda claro el fin, y la gran parte del tiempo duele... tampoco me queda claro el sitio.
He corrido otras veces esa maldita media, una de las más duras dicen los entendidos, así que sé con certeza en mi piel que los primeros cuatro kilómetros pican hacia arriba en el asfalto caliente.
Así que para empezar el disfrute meto tres o cuatro fresas en mi boca. Me encanta la acidez... pero de mis comentarios irónicos. Muchas veces me río solo.
Voy a ritmo intentando que la máquina se ponga en marcha poco a poco. Sufro un poco, pero sufro y no debiera, porque vengo entrenado y me lo he currado pero no puedo evitar que los mensajes subliminales de mi mente sean oscuros y ni en morse digan nada bueno.
Del cuatro al ocho es una recta donde el sol, siempre incómodo, se coloca enfrente como un flexo en on, y donde si pudiera le cortaba radicalmente el cable. Acaba de salir y ya está en las suyas (aquí me ahorro el verbo). No soy de sudar y sudo, el cuerpo mueve los alfiles. En la tripa resuenan tambores de guerra. Y estoy sin hacha.
Mucha humedad entre los invernaderos, a lo sumo son las nueve y media, y aquello es un campo de batalla y nosotros el objetivo. "los charlie".
Miro el crono y aunque voy sufriendo la tira estoy en rango del tiempo que me marco, si ahora aprieto en la bajada recuperaría mucho y sería perfecto para la segunda vuelta. Pero eso no sucede. No estaba escrito.
Cuando empiezo a bajar me doy cuenta que la cosa está fea fea. Si aprieto el ritmo una centésima literalmente me voy. Voy dando pasos erráticos, deformes, debo parecer un títere, pero me importa un pimiento. Ya tengo claro que en la primera vuelta me retiro, por honor me encantaría decir más que por mis posaduras maltrechas.
Y no es mi día no: Pido agua en un repostaje y al tipo se le cae la botella, seguidamente pido una esponja y la tía se equivoca, no ve mi mano y no me la da. Le dedico un estribillo: t... p... m... Eso si que me suena poético. Mucho.
Total que más mal que bien hago el primer diez mil. Es el momento propicio para camuflarme en la multitud y desaparecer, pero todo el mundo aplaude dando ánimos y sé que allí no me paro ni loco, y, por consiguiente, me veo metido en el segundo y último round. Menuda estupidez. Otra de tantas.
Ahora si que sufro, y mucho. En la subida, mira tú que gracioso, se ha metido un viento romántico, de los que te mueve el cabello y te hace volar los gorros. Esos cuatro kilómetros me duelen cada milímetro, y sigo aguantando las tripas que son ya una carrera de cuadrigas romanas.
Ahora si que habito en el infierno, porque no me hallo en ningún paso, porque tengo la boca seca, seguramente el corazón a mil por hora y dos patas de cemento armado, porque he ido sin un ritmo fijo por las circunstancias citadas... Todo negativo.
Arriba es un "me paro, me paro y me paro". El cuerpo cede. Y como no es por abajo me viene un buche y literalmente en un matorral lo desparramo garganta afuera, vuelvo a citar que no son fresas en mi boca ni ahora ni nunca. Vuelvo otros 500 metros y vuelvo a pararme. Todas las fichas del tablero están desparramadas en el suelo. Se acabó y es definitivo pienso. Pero el pundonor, o ya no sé qué carajo, hace que vuelva otra vez a la lucha, porque ahora si que es una lucha contra mi cuerpo, contra mi mente y contra mi mismo. Quedan 3 km y si no queda otra me arrastro como una babosa.
La bajada es lo más parecido a "La pasión de Cristo": Un ser medio inerte, herido, va desvariando diría, arrastrándose... Me adelantan los buenos, los malos, los idiotas y los que desprecio. Todos... unos tras otros, y cuando me pasan me tocan el orgullo y no puedo hacer lo más mínimo. Entro en meta, cualquiera diría que desfigurado: 1 hora y 48´09´´. Un tranque. La vez que más he entrenado y mi peor tiempo.
Espero aprender de esta carrera y la próxima vez hacerle caso al mar.
O retirarme de manera definitiva... que tampoco estaría nada mal.

domingo, abril 11, 2010

Carrera X - Decepción X + 1 - Entrega número 2

Aparco lejos, en la playa, quedan 11 minutos para el cierre de la entrega de dorsales y tampoco ya estoy para formar más la situación en cuanto al azar se refiere. Normalmente lo hago. Hoy lo desestimo. Raro.
Camino rápido, mochila a la espalda y sin noticias de las sensaciones que deben venir. El mar parece mirarme, transparente, con mucha probabilidad, más allá de lo frío. No vayas - dice.
La cola a punto del cierre me pone tenso. Aprovecho para saludar a antiguos colegas del instituto que salen en estas situaciones de debajo de las piedras. Por el lado negativo escucho a los superidiotas que desprecio en este tipo de pruebas. Otra vuelta más al estómago. Ésta va por ellos, por los despreciados.
Chip, dorsal 368 y dos imperdibles. España está en crisis.
A esas alturas sé que ando pillado de tiempo, tengo que volver al coche, dejar los bártulos, decidir la camisa en función del tiempo y poner el chip y el dorsal. Lo hago mientras el mar vuelve a no perder ocasión para mirarme. Esta vez es una súplica que tampoco atiendo a ver.
Vuelvo a trote a la salida a sabiendas de que ya es tarde. Pero necesito ese momento vital de todo corredor, como el del futbolista que sale al terreno de juego: la última meadilla.
Me tengo que desvestir, es lo malo de los maillots, pero ya me importa dos o tres bledos que me vean la picha, el culo o parte del torso. O lo hago rápido o el pistoletazo de salida es con los pantalones a mitad de camino. Otros 360º de tripas. Y cuando, por fin, consigo descifrar qué es lo que quieren decir, como siempre en estas situaciones, es demasiado tarde.
Tres minutos - dicen desde la organización. Gastroenteritis - me dicen desde mis adentros.

Carrera X - Decepción X + 1 - Entrega número 1

Dicen que las cosas pasan por algo, todo eso del equilibrio, energía que fluye y sensaciones volátiles. Luego está lo que uno pone de su parte: el descanso, la alimentación, el equilibrio psíquico... Dicen, dicen... y no sé cuánta razón tienen o dejan de tener (Bruce Lee metido en todo).
Todo esto, por supuesto, vulnerable y fácilmente alterado por x factores, esto es, a cada caso un proceso multifactorial diferente y más y más... Stop: En Matemáticas nunca fui brillante.
Pues lo que yo pongo en el bote: es tercera noche sin dormir consecutiva, partido con los colegas en un bareto con el siguiente manjar: huevos estrellados, tortilla con pimentón, pimientos de padrón, camarones... (todo muy recomendado para carreras de media distancia) y una mente destruida, sin pilares, yéndose a pique a babor, a estribor, a popa y a proa. Agua, agua y agua en el barco y por todos lados.
Del tarro no estoy en mi mejor momento, si alguna vez tuve el algodón blanco al pasarlo por sus paredes. Tampoco sé si quiero.
Así que no despierto, porque ya estoy despierto con la sensación de molido y de que, en breve, el sueño de las y cuarto pasará y me cojerá en calzoncillos (no sucede). La ropa en un bolso, un vaso de leche y la barriga diciendo algunas cosas que no sé interpretar pero que no auguran nada nuevo.
Salgo a toda leche, un agente de la guardia civil me para y me da vía libre con la misma velocidad (otros desafortunados a mi espalda no tienen la misma suerte) y me clavo cincuenta y pico km bajo la música que tampoco quiero oír demasiado (aún así canto alguna estrofa - qué cosas de locos).
Paro en una gasolinera, lleno el tanque y me digo que sin un café con leche no funciono (el sueño empieza a pesar toneladas). Ya sentado allí solo, con comentarios a mi alrededor del partido de ayer, con la taza hirviendo sé que ésta no es mi carrera, ni mi día, ni nada de nada. Pero me empeño, salgo pitando porque no llego a la entrega de dorsales.

lunes, marzo 08, 2010


Shutter Island - Una película de Martin Scorsese
138 minutos - Año 2010

Algunas cosas jamás deben cambiar: mi lánguida tristeza aquejada por el ciclo lunar y mi amor inexorable por el buen cine. O al menos, estos pequeños placeres ruego se me quiten al final del camino sea largo o como demonios se quiera.
Aquí suceden dos cosas de especial claridad:
- Primero: De lo que leas siempre créete la mitad, demasiados intereses en el camino te pueden hacer perder el norte y algunas joyas (ésta) durante el tránsito. No puede entenderse como la crítica americana la pone a caldo (a fuego fuerte) y la crítica europea la proteja hasta morir. Algo no funciona. Estamos corruptos desde dentro de la mismísima alma. O locos, que le viene muy bien al caso.
- Segundo: Leonardo es un actor infravalorado, como le ocurre a Pitt (siendo Brad quizás dotado de mayor talento), debido al hecho que "el ser guapo" muchas veces la costado cara la broma. Y le sigue costando, con lo que la factura en cuestión pasa a ser desorbitada. No es justo.
En mi humilde opinición, Shutter Island es cine puro, que sólo puede salir de las manos de un maestro. Y no hay otra porque muchos que no les guste. Y Scorsese lo ha sido durante décadas.
"El tempo" del amigo, el elenco en general de actores (Bravo Dicaprio), la fotografía y un montaje que da vida hacen que estas dos horas sean una odisea en la que te pierdes, te encuentras, sufres, y desees... para sólo encontrar la agonía de un grito fundido de lo que realmente somos: Nada.
Existen momentos totalmente maravillosos, duros, pero mágicos que representan el cine con gancho tremendo de Scorsese, sutil cuando debe y agresivo y afilado por momentos, todo ello envuelto en una música genial.

Lo mejor: Ciertos momentos se me quedaron en la retina de por vida; cualquier dupla en la peli donde salga Dicaprio; el maestro.

Lo peor: ...

Puntuación Filmaffinity: 7,4
Puntuación Gambitoking: 10 - No queda otra.


Los amantes - Un libro de John Connolly

Pocas cosas me hacen salir de la madriguera porque desde hace tiempo huyo de la luz, de mi alma y quizás hasta de la vida. Y es que me siento inerte, sin vueltas de cuerda, sin las ganas de antes ni las de mañana, en la apatía más voraz y rubicunda que tira hacia el hoyo. Lejos, oscuro, siempre hacia abajo.
No salgo, y no busco ni regocijo en ello, lo acepto maltrecho y a lo más que llego es a revolverme inquieto en un acto que me de calor y un poco de conciencia de que sigo en esto llamado mundo muy, pero que muy a mi pesar.
Y como digo pocas cosas me estimulan lo más mínimo, salvo "mi petit princesse" of course, y tres o cuatro chorradas más que pasan por estar en el lado oscuro de mi ser, algo parecido a ser cutre y encima friki.
Connolly, lo sabe hasta el más pasajero que ha pasado alguna vez por este tugurio, es debilidad de la buena.
Cada vez que sale a la luz algo de Charlie Parker mi suelo se debilita, se erosiona y pierde consistencia, me vuelvo inestable, más, y parece que todo gira entorno a este antihéroe policial, que me estimula y da sentido, y se convierte en pasos para seguir en el angosto pasaje por el que camino.
Parker... No hago sino devorar y engullir las palabras que a ti saben (y al final sé tan poco de ti). Nunca un universo estuvo mejor creado, y mejor y mejor según avanza, como si estuviera todo milimetrado, hermoso dentro del caos del bien y el mal, de las almas, de los grises, de los fundidos...
"Los amantes" es preciso y adecuado, y no hace más engrandar el escenario, ponerla la hermosa decoración, con la prosa adecuada y la más profunda documentación a la que Connolly nos tiene acostumbrados... y al final, qué pena, se nos hace tan pequeño que es un mísero dulce para el hombre goloso del saco.

Lo mejor: Siempre Connolly.
Lo peor: Para saciar a veces no leo sino que engullo.

Siempre por encima del 7.

lunes, febrero 01, 2010


Invictus - Una película de Clint Eastwood
134 minutos. Año 2009.

Me hubiera jugado toda la pasta (poca) de mi soberano bolsillo que si por los lazos del destino me hubieran metido en esta peli sin saber nada de nada hubiera acertado el director a la legua.
Tiene algo Eastwood, la música acompasada, sus inconfundibles planos, su amigo del alma... que lo hacen inconfundible a cada paso que da.
Invictus se debe ver, simplemente, porque ha tipos que merecen ser recordados, que se salen de lo establecido de esta perdida sociedad, en los que vale la pena creer y que lo dan todo para ello y porque algunos sueños, lejos de perecer, se cumplen. Y porque sales contento con un hecho real. Fue, chico, te lo creas o no.

Lo mejor: Freeman como Mandela mi candidato a Oscar seguro; el buen sabor de boca que te deja; el poema tras 27 años a la sombra; me encanta... aunque quieras no puedes escapar a tu destino.
Lo peor: Todas las estupideces que se dicen sobre él (Eastwood); un "mijita" larga.

Puntuación Filmaffinity: 7,2
Puntuación Gambitoking: 8 largo

El trailer va en Inglés porque me da la gana... esto es mío.


martes, enero 26, 2010


Un tipo serio - Una película de Joel y Ethan Coen
105 minutos. Año 2009.

No sé si voy a explicarme demasiado bien con las siguientes palabras: "Un tipo serio" no es una mala película, ni mucho menos, su estética y su engranaje es digna de mención dentro de lo que quieren contarnos esta vez estos hermanos tan pendencieros, pero espero no volver a verla con suerte en el resto de mi vida.
Tampoco puede encasillarse dicha película en ningún otro sitio que no sea el universo Coen, mucho más hiriente y ácida que ninguna otra, porque es real, cruda y más retorcida que el intestino, y por eso pasas un mal rato viéndola, de eso no te quepa duda. Las palomitas ni bajan.
Ya te digo que no es un drama, ni una comedia negra, ni ninguna otra cosa, salvo vivir la desesperación de un tipo al que de repente todo empieza a ir soberanamente mal y que no hace nada para cambiarlo.

Lo mejor: Los Coen para bien o para mal.
Lo peor: No me van nada este tipo de películas y por eso he tardado casi un mes en escribir estas 20 líneas sin sentido.

Puntuación Filmaffinity: 6,3
Puntuación Gambitoking: 6.

martes, enero 12, 2010


Spiderman

En 1987 (¡qué tiempos aquellos!) la araña conmovió el mundo del friquismo, escaso por aquel entonces, debido a un joven capullo de Calgary (Alberta) se empeñó en cogerla con él después de vender sus bocetos en tiendas locales, entre otras cosas porque su beca de beisbol se iba al garete después de una grave lesión de tobillo. Su nombre era Todd McFarlane.
Probablemente todo aquel material, de alta calidad hay que decirlo porque es cierto, está bajo mi poder, metido en cajas, cuidadito, con el amor que le tiene un padre a un hijo... hasta que un buen día Todd luego se largó caliente de Marvel, creó Image Comics, creó Spawn, le dio también por los muñequitos (se forró por todo ello) y para mí, entre empresa y empresa, se borró también del mapa. Y me rompió toda la ilusión, miguita a miguita.
De hecho es lo último de calidad casi que le recuerdo a la araña.
Por este motivo, emigré a los clásicos (Miller en cuestión y la parejita Loeb y Sale) y a otros superhéroes con más entresijos (Batman entre ellos). Y no me arrepiento nada.

Por el contrario a Sam Raimi no sé ahora mismo si le tengo nostalgia o pena. Siempre he salido a su defensa, pero lo que hizo con Spiderman 3 es cómo por lo menos pensárselo. Su filmografía puede ser discutida pero es curiosa, y sus famosos movimientos de cámara tiene un caché importante en la retina. El hecho es que parece ser que Raimi es peor Raimi con los años por mucho que siga yendo al plató a rodar como lo hacía "el más grande" (Hitchcock). De eso no cabe duda.

Así que hoy nos enteramos que la araña y toda su tropa se van al paro o a otras historias, que con ese elenco de actores no se cuenta más y que con Raimi tampoco y que la saga pues vete a saber. Y sepan que me alegro mucho porque no sé que elección ha sido peor para la araña. Quizás deben pensar en seleccionar mejor la historia y un villano en condiciones (véase El Joker en la saga Batman de DC), porque sin esa base no hay guaperas ni dire que aguante el tirón.
El tiempo dirá.
Esperaremos.

viernes, enero 01, 2010


Número 9 - Una película de Shane Acker
79 minutos. Año 2009.

¡Qué bien comenzamos el año! Y eso que ninguna de mis uvas tuvo como deseo tener buen cine, pero es tal la desilusión en la mochila que cargo ante tanta bazofia semanal en taquilla que contentarme ya no es como antaño... ahora soy más vulnerable.
Pero no engaño a nadie, Número 9 por si sola tiene muchos puntos fuertes y muy pocos defectos. De narrativa apocalíptica, ligera y fácil, entras en la historia casi sin quererlo, porque 9 se caracteriza por ser sublime visualmente y por estar tan bien hecha que te la crees de principio a fin.
Una apuesta segura, siguiendo una línea creada por Pixar, donde hoy en día es más fiable ver ya animación en el cine porque a buen seguro saldrás contento (7,5 euracos el cine - ¿Time Crisis? - Motherf...) que cualquier otra chorrada de unos guionistas cada vez más perdidos en el ciberespacio.

Lo mejor: Las secuencias de acción son prácticamente insuperables; el sonido; su belleza estética; los ángulos.

Lo peor: Me faltó la lagrimita; la música no tiene tanta presencia aunque es buena; se me hizo muy cortita; el mensaje que nos repiten una y otra vez que ésto se acaba y que nadie parece escuchar.

Puntuación Filmaffinity: 6,5
Puntuación Gambitoking: Me niego a bajarme del 8.
Otra para la cultoteca digan lo que digan.

Fdo.
El chico de la Torre Oscura.