
La soledad de los números primos (Un libro de Paolo Giordano)
No es fácil entrar en el vagón de los hombres rotos. Hace frío, estás desnudo, sujetándote las rodillas con fuerza, jugando con el tiempo como si fuera plastilina mientras el tren no se detiene y pasa y pasa estaciones, o eso parece, y tú no alcanzas a ver más allá de tu propio vaho. Yo tengo la facultad de encontrar el camino, allá caigo con todos mis temores y dudas, me hundo, me rompo en mil pedazos y me regenero de mi propia esencia. Es un círculo costoso que ayuda a continuar con vida.
Para salir de allí hace falta un impulso tremendo, un aliciente lo suficientemente fuerte y que valga la pena.
Dentro de un vuelo (no comento la aerolínea porque no me ha dado financiación) en su revistucha particular me llama la atención un título: "La soledad de los números primos". Me escuece la curiosidad, un imán me arroja hacia la luz... Decido asomar la cabeza y salir. Bajo del avión y no me lo pienso, en diez minutos lo tengo.
Paolo Giordano tiene sólo 26 años y ha escrito una maravilla y me da la impresión que le ha salido como si nada, de manera espontánea. Es tan poético el relato, con una primera mitad soberbia que no puedes parar de leer (2 días), que debe leerse, que llega, que atraviesa, que te rompe como un cristal bajo presión.
La soledad de los números primos basándose en los número primos gemelos, unos números que próximos nunca llegan a tocarse, separados siempre por un número par, es simplemente maravilloso.
Paolo aborda la narrativa como si fueras una rana indefensa bajo su bisturí, te anestesia, te disecciona y te hace ahondar en el interiorismo del ser humano. Curiosas reflexiones, experiencias, personajes a su corta edad. Grande Paolo, grande, grande.
Lo mejor: Descubrirlo; su primera parte: ce magnific.
Lo peor: Su crudeza; la tensión que genera.
Lo esperado: Queremos una película bien hecha: YA.
Puntuación: Ahora no estoy nada objetivo.